Soluciones anti-crisis en la Unión Europea
Wednesday, August 17, 2011
Tres años después del comienzo de una crisis convertida en metástasis, raro es el periódico que no contiene a diario un análisis de la situación y una tímida predicción futura. Hoy, EL PAÍS publica un brillante y meridiano artículo escrito por Luis Garicano, Catedrático de Ecnonmía y Estrategia en la London School of Economics, entre otras cosas.
En él, Garicano señala tres alternativas para los países insolventes (es decir, aquellos que no tienen dinero para devolver los 'créditos' que han pedido) de la Unión Europea: Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia.
La primera sería la quiebra, pero claro, la quiebra financiera de uno de estos países mandaría al garete toda la supuesta estabilidad de la zona euro, y hablaría tan mal de Grecia o Irlanda como de Francia, Alemania, Holanda o Suecia. 'Hablar mal' en este caso se traduce en la pérdida de confianza de los mercados en los países solventes, lo que ulteriormente repercutiría en su crecimiento económico. Resumiendo: a nadie le conviene esto.
La segunda opción sería continuar con esa senda heroico-hipócrita que es la política de rescates (primero Grecia, luego Irlanda y Portugal), pero eso sería una completa burrada: sólo la deuda italiana asciende a 1'4 billones de euros, que se dice pronto; España pone su granito de arena con 600.000 millones de deuda. Alto y claro: prestar 2 billones de euros es, digamos, demasiado para cualquiera, incluso para países vecinos, ricos y triple A (los mercados 'creen' en ellos) como Alemania y Francia.
La tercera y última alternativa que Garicano menciona es la que viene salpicando los titulares y artículos de opinión desde hace unos meses: la emisión de Eurobonos. Que esto sucediera significaría que los mercados ya no tendrían que fiarse de las mayores o menores posibilidades de devolver los créditos de cada uno de los países de la Unión Europea (lo que ocurre en la actualidad), sino que un Eurobono valdría para todos los países por igual. Sería algo así como lo que hoy es el euro –cuyo valor es el mismo en todos los países de la zona euro–, pero extrapolado a las condiciones que los países de la Unión Europea han de aceptar cuando emiten sus títulos.
Según Garicano, que es el experto, no sólo vendrán los Eurobonos, sino con ellos la unión fiscal y una nueva forma de relación Norte-Sur. Si los del Norte ponen el dinero, el prestigio y la estabilidad, los del Sur deberán ponerse a disposición de los primeros: es decir, ofrecerse a ser vigilados, auditados e incluso manipulados por sus vecinos del Norte, sus salvadores.
Una tesis rápida, fácil: Europa como idea es admirable, pero en la práctica la Unión Europea es un conjunto de países que primero se miran a sí mismos y que después cuentan con la Unión para tomar sus decisiones políticas y económicas, sobre todo si hacerlo significa mayores posibilidades de plusvalía.
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