No querer volver. Bajo el signo de Libra.
Wednesday, August 31, 2011
Uno se acostumbra a ir y a venir; a arribar y a partir. En principio, nunca pasa nada. Hoy más que nunca viajamos como si viajar sólo fuera una paupérrima traslación, como si hubiéramos olvidado que un buen viaje no es otra cosa que una revelación –y, según para quién, una impertinencia –.
Siete años después, la misma sensación: tres horas antes de la salida del avión, el perro esconde la cola entre las patas y el niño se defiende del sino agazapado bajo la mesa del salón. Todo esto sirve para dramatizar una situación –quizá también para banalizarla con cariño– cuya alternativa pasa por el enfrentamiento contra la incertidumbre.
Libras en Berlín y Libras en Nueva York marcan con sus sí pero no y sus no pero sí otro de los ciclos de esta existencia. Es absurdo pensar que no dejamos de repetirnos y que, por ello, no dejamos de repetir y replicar al resto.
Todavía albergo la desolación de lo anterior respecto a lo eterno. Sueño sin temor las películas del mundo y mascullo un soliloquio efervescente y cansino. Atravieso una de las montañas más agudas –con pena pero con gloria– y me convierto sin corrección en una sensación de vivir puta y placentera.
0 comentarios:
Post a Comment